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¿Por qué no consigo calmar la ansiedad y la tensión acumulada aunque intente descansar?

Publicado el por Carmen Lorenzo

Vivir con una sensación constante de prisa, nudo en el estómago, tensión en los hombros o una mente que no logra "apagarse" es una experiencia agotadora y muy frecuente. Muchas personas llegan a nuestro espacio de orientación compartiendo la misma frustración: "Intento descansar, pero mi cuerpo no se relaja".

Cuando la presión cotidiana o las vivencias exigentes se sostienen en el tiempo, tendemos a interpretar el malestar como una falta de voluntad o una incapacidad personal para gestionar los problemas. Sin embargo, desde la perspectiva de la neurociencia, lo que estás experimentando no es una debilidad, sino una respuesta biológica de sobreactivación de tu sistema nervioso autónomo.

La biología detrás de la sobrecarga: el modo alerta

Nuestro sistema nervioso autónomo está diseñado para protegernos. Ante cualquier demanda percibida como amenaza o sobrecarga, se activa la rama simpática, liberando cortisol y adrenalina. Esto acelera el ritmo cardíaco, aumenta la tensión muscular y enfoca la atención en la búsqueda de soluciones o en la prevención de problemas.

El problema surge cuando este estado de alerta se cronifica. Aunque te sientes en el sofá o intentes dormir, tu organismo sigue interpretando que el entorno es demandante. En este punto, intentar "forzar la calma" o decirte a ti misma que "no pasa nada" raras veces funciona, porque la señal de alarma no reside únicamente en tus pensamientos, sino en tu fisiología.

El papel del Nervio Vago y el freno fisiológico

Para contrarrestar la sobreactivación simpática, nuestro cuerpo dispone de una vía de autorregulación natural: el sistema nervioso parasimpático y el nervio vago.

El nervio vago es el componente principal de la red parasimpática. Funciona como un auténtico "freno biológico" que envía señales eferentes al corazón, pulmones y sistema digestivo para ralentizar el organismo y devolverlo a un estado de seguridad interna y equilibrio (homeostasis).

La investigación en neurobiología demuestra que un buen tono vagal —reflejado en la flexibilidad de la frecuencia cardíaca y la respiración— es clave para modular la respuesta ante la presión y recuperar la tranquilidad. Cuando el nervio vago se activa de manera efectiva, el cerebro entiende que la exigencia ha cesado y la musculatura puede aflojarse.

Comprobar tu propio funcionamiento para recuperar el equilibrio

Comprender qué le ocurre a tu sistema nervioso es el primer paso para dejar de luchar contra tus síntomas. La autorregulación no consiste en reprimir las emociones ni en exigirnos una tranquilidad artificial, sino en aprender a identificar qué factores disparan tu sobreactivación y cómo ofrecer a tu organismo las señales de seguridad que necesita.

Desde nuestro despacho profesional de psicología en Laguna de Duero, ofrecemos un espacio de orientación y asesoramiento donde abordamos la gestión de la ansiedad y el estrés desde un enfoque integrador y riguroso. Trabajamos a través de la psicoeducación, la regulación emocional y la integración de patrones de funcionamiento para ayudarte a construir recursos duraderos y recuperar tu bienestar diario.

¿Sientes que es el momento de entender tu malestar y desarrollar nuevas herramientas?

Te invitamos a conocer más sobre nuestras sesiones de orientación personal en Laguna de Duero visitando la sección de contacto o escribiéndonos directamente.