Hay momentos en los que la vida cambia y las estrategias que antes te servían dejan de funcionar. Una separación, un cambio laboral, una decisión importante, una nueva etapa familiar o una circunstancia imprevista pueden generarte incertidumbre, inquietud, saturación, bloqueo o la sensación de haber perdido el rumbo, llevándote a dudar de las decisiones importantes que has tomado o que necesitas tomar, como iniciar o mantener una relación de pareja, aceptar un empleo, la maternidad o paternidad, o emprender un proyecto personal.
Todas las personas, en algún momento de la vida pasamos por crisis y cambios. Puede que no te sientas bien con tu vida por problemas en el trabajo, familiares, de pareja, o por el deterioro o la pérdida de lo que considerabas hasta ahora tu base de apoyo en la vida, tu fuente de satisfacción personal.
La psicología evolutiva nos enseña que las crisis son periodos de desorganización adaptativa: momentos de transición donde existe un desajuste entre las demandas y los recursos percibidos, obligándote a revisar expectativas, creencias y prioridades. Una crisis no significa que haya algo “mal” en ti.