Quizá racionalmente sabes que tienes capacidades y, sin embargo, te sientes inseguro. Quizá necesitas constantemente que otras personas te confirmen que lo estás haciendo bien, te comparas, dudas de tus decisiones o sientes que nunca eres suficiente, siendo la inseguridad tu estado por defecto.
La autoestima no consiste simplemente en pensar cosas positivas sobre ti o buscar aprobación externa; está relacionada con la valoración que haces de ti mismo y con la posibilidad de mantener una sensación de valía incluso cuando cometes errores, recibes críticas o las cosas no salen como esperabas.
La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos, deseos, expectativas y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, a nuestro cuerpo y hacia nuestra forma de ser, es decir, es la valoración global que realizamos de nosotros mismos.
Tu autoconcepto comprende las representaciones que has construido sobre quién eres y no es innato: se desarrolla a partir de tus experiencias, relaciones, la mirada del otro y los esquemas aprendidos en tu historia. Desde la psicología cognitiva y del desarrollo, determinadas experiencias repetidas contribuyen a formar creencias nucleares profundas. Si aprendiste que tu valor dependía del rendimiento o la aprobación, es lógico que experimentes automáticamente la sensación de "no ser suficiente" ante un error, aunque sepas racionalmente que un fallo no define tu valor.