
Mi enfoque

Una mirada amplia sobre cada persona
Cada persona tiene una historia y una forma propia de vivir las cosas.
Lo que pensamos, lo que sentimos, cómo reacciona nuestro cuerpo, lo que hemos vivido y la forma en que nos relacionamos están conectados. Una cosa puede influir en las demás.
Por eso no me centro únicamente en una dificultad concreta. Me interesa comprender qué estás viviendo, cómo te está afectando y qué puede estar influyendo.
También tenemos en cuenta tus experiencias, tus relaciones, tus circunstancias y los recursos que ya tienes.
Comprender para avanzar
A veces reaccionamos de maneras que no entendemos: sentimos algo, pensamos de una determinada forma o repetimos comportamientos sin saber muy bien por qué.
Muchas de estas respuestas tienen una historia. Algunas pudieron ayudarnos en otros momentos de nuestra vida y quizá ahora ya no nos resulten útiles.
Comprenderlas no significa quedarse atrapado en el pasado. Significa entender mejor por qué te ocurre lo que te ocurre para poder afrontarlo de otra manera.
Para mí, comprender es el punto de partida para avanzar.
Un enfoque integrador
No existe una única manera de entender a una persona.
Por eso no trabajo desde un solo modelo psicológico ni utilizo las mismas herramientas con todo el mundo. Reúno conocimientos de diferentes áreas de la psicología para tener una visión más completa y adaptar mi forma de trabajar a cada persona.
Entre ellas:
- Neurociencia, para comprender mejor cómo participan el cerebro y el cuerpo en nuestras emociones, recuerdos y reacciones.
- Pensamientos y emociones, para entender cómo interpretamos lo que nos ocurre y cómo eso influye en cómo nos sentimos y actuamos.
- Apego y relaciones, para comprender cómo nuestras experiencias con otras personas pueden influir en nuestra manera de relacionarnos y sentirnos seguros.
- Regulación emocional, para entender mejor nuestras emociones y aprender a relacionarnos con ellas de una forma más flexible.
- Psicología del desarrollo, para tener en cuenta que nuestras necesidades y nuestra forma de vivir las cosas cambian a lo largo de la vida.
- Enfoques cognitivo-conductuales, para comprender la relación entre lo que pensamos, sentimos y hacemos.
- Enfoques emocionales y experienciales, para prestar atención a lo que sentimos, experimentamos y necesitamos, no solo a lo que pensamos.
- EMDR y modelos de procesamiento de la información, como parte de mi formación sobre cómo procesamos e integramos experiencias y recuerdos.
No utilizo estas perspectivas por separado. Las combino para comprender mejor a la persona que tengo delante.
La persona está en el centro
Mi forma de trabajar combina experiencia profesional, formación continua y conocimientos respaldados por la evidencia científica.
Pero ninguna herramienta sirve igual para todo el mundo.
Parto de ti: de tu historia, de lo que estás viviendo, de lo que necesitas y de aquello que quieres conseguir.
A partir de ahí, selecciono los conocimientos y recursos que puedan tener más sentido para ti y para tu momento.
No creo en recetas universales ni en soluciones rápidas. Creo en conocer a la persona, comprender su situación y adaptar la forma de trabajar a ella. Las herramientas deben adaptarse a la persona. No la persona a las herramientas.

Si sientes que quieres empezar y crees que mi forma de trabajar puede encajar contigo, estaré encantada de acompañarte.

